viernes, 11 de septiembre de 2009

MARCHAN EN DEMANDA DE LA VALIDEZ DE SUS ESTUDIOS

Los alumnos de la Universidad Municipal de Ecatepec (UNIME), acordaron el día de ayer marchar del campus que está ubicado en el Fraccionamiento de las Américas, al Palacio Municipal, para ser escuchados por el Presidente municipal Eruviel Ávila,los jóvenes luchan porque se reconozca su escuela, y se otorgue presupuesto para que puedan seguir estudiando.
A un mes de iniciadas las clases los alumnos no saben que pasará con sus estudios, y rechazan terminantemente lo propuesto por las autoridades competentes, cerrar la Institución; y ofrecerles alternativas de estudio en otras escuelas del municipio.
Sin embargo ellos exigen que es en la UNIME donde quieren continuar sus estudios.
Bloquearon por más de dos horas la entrada del Palacio municipal.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

• ¡Que se le dé solución, no que suelten el problema!

La UNIME está trabajando conforme a programas de estudio que se entregaron al inicio del ciclo escolar. La mitad de la plantilla está integrada por profesores que fueron seleccionados a través de una convocatoria, y cotejo de documentos originales en Toluca. Y están ahí por vocación no han recibido un solo peso de pago. Más sin embargo, las autoridades se comprometieron a definir la situación y no lo han hecho. La pregunta es ¿Deben los estudiantes quedarse sin una oportunidad de estudio, ya que son de bajos recursos económicos y es la única oportunidad que tienen de estudiar? y ¿los profesores por amor a su vocación deben seguir dando clases sin que sea remunerado su trabajo? o ¿cuál es la solución? que las autoridades ya informaron que no se continuará el trámite del REVOE porque no se está en tiempo, ni modo. O no será que no hay voluntad de hacer las cosas. Mientras tanto los alumnos han decidido pernotar en las instalaciones para defender el proyecto como lo han denominado las autoridades "pirata".

PROTESTA DE ALUMNOS Y PROFESORES

La Universidad Municipal de Ecatepec, (UNIME) ubicada en Av. Insurgentes esquina Ignacio López Rayón M136 L128, Fraccionamiento Las Américas, Ecatepec de Morelos ,Estado de México C.P. 55076
Teléfono: 5116 0968 | contacto@unime.com.mx

Fue inaugurada por la administración pasada de José Luis Gutiérrez Cureño, el 13 de agosto del 2009, con las siguientes licenciaturas:
Licenciatura en Administración Pública, Contaduría, en Derecho, Pedagogía e Ingeniería en Informática Administrativa.
Las clases iniciaron el lunes 17 de agosto, el mismo día de la toma de protesta del nuevo presidente municipal de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas.
El martes 18 se presentaron las autoridades de Educación de la nueva administración encabezadas por el director de Educación Lic. Alejandro Albarrán, a quien se le notificó de las carencias del inmueble, que no cuenta con los recursos necesario como son agua y luz. Cabe mencionar que el inmueble es ocupado en el turno de la mañana por la Preparatorio Municipal n°1 Heberto Castillo y por la tarde de 15:00 a 20:00 hrs por la UNIME.
El viernes 28 regresaron las autoridades, para presentar al nuevo “encargado de despacho” Jorge Luis y a la subdirectora Vianca.
Y a notificar que la UNIME no tenía el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (REVOE) y que iban a continuar el trámite, que en la pasada administración se quedó inconcluso, que la plantilla de maestros iba a ser respetada.
Dentro de la plantilla hay profesores que entraron por convocatoria y que empezaron a realizar exámenes y todos los trámites durante 6 meses. Donde fueron solicitados documentos originales de títulos y cédulas que fueron cotejadas en Toluca.
El 11 de agosto fueron llamados de Recursos Humanos del Ayuntamiento para dar a conocer, que la administración entrante dio la instrucción que no se contratara a nadie, y que se invitaba a que se presentaran a dar clases en esas condiciones, dejando que la administración de Eruviel lo hiciera.
Las autoridades de Educación tuvieron una junta con la plantilla de los no contratados para corroborar que eran elementos con profesionalismo y cumplían con el perfil que se pedía
La otra mitad de la plantilla está conformada por servidores de la administración pasada que 15 días antes de la salida de Cureño, se refugiaron en la Institución.
El día de hoy 8 de septiembre a las 15:20hrs. se presentaron las autoridades encabezadas por el director de Educación Albarrán, quienes notificaron que no iban a continuar el trámite del(REVOE), porque ya no era tiempo ni modo. Y que las clases de casi un mes no iban a tener reconocimiento, ni validez oficial, pero que si querían podían seguir tomando clase.
Que su proyecto estaba contemplado para el año próximo convirtiendo el inmueble en la nueva Universidad del Bicentenario, con presupuesto Estatal.
Se retiraron las autoridades y junto con ellas el encargado del despacho, y todos los administrativos.
Los alumnos acordaron defender el proyecto de la primera Universidad Municipal en el país. Y pernotar en las instalaciones en calidad de resistencia.
El día de hoy a las 15:00 hrs se llevará a cabo una asamblea para ver cuáles serán las instancias a las que se recurrirá. ¡Ya que los alumnos quieren estudiar! o ¿crees qué es justo que se queden sin educación ya que se trata de alumnos de diferentes edades, que trabajan por la mañana. Y que es la única oportunidad que tienen de continuar sus estudios, la mayoría de ellos son de bajos recursos, económicos, pero con muchas ganas de superarse?

lunes, 3 de agosto de 2009

NACO… TE QUEDÓ EL SACO

• Indica la intolerancia hacia otras personas
• La naquez es relativa
• Línea que divide el buen gusto del malo

El término "NACO" es una palabra polisémica, compleja, que aún no está bien delimitada, ni bien definida en torno a sus referentes. Para ésta tarea se requiere de investigación social.
El mundo se divide en dos: los nacos y los no nacos. ¿Usted, de qué lado está? En la actualidad no sabemos si reírnos, sentir pena ajena, ignorarlos o unirnos a ellos o somos uno de ellos… Es preciso aclarar que un naco no es aquel que carece de dinero, no es limosnero, no es un indigente. Un naco puede ser un millonario, una figura pública, un vecino, un familiar... Tú puedes ser un naco.

Esto depende de las acciones y/o comportamientos de las personas que generalmente son calificadas como nacas:
*-Es muy naco utilizar lentes obscuros en lugares cerrados o cuando esté nublado.
*-Es naquísimo que los lentes tengan un cordón o una cadena para colgarlos al cuello.
*-Es naquísimo portar prendas llenas de pelusa.
*-Es naquísimo tender la ropa al frente de su casa.
*-Es muy naco tender toallas, trajes de baño o ropa interior en las ventanas de los hoteles
*-Es naquísimo permitir que su hijo/a se ponga a nadar en trusa en albercas o en la playa; es más naco que usted lo haga.
*-Es naco perfumarse con las muestras que están en las tiendas departamentales. Es naquísimo “sorber los mocos”, es mejor sonarse (pero sin hacer mucho ruido).

*-Es naquísimo contar chistes vulgares para ganarse la atención de la gente.
*-Es de lo más naco pedir dinero prestado y no pagarlo, pero es más naco dejarle de hablar a la persona a la que le debes dinero.
*-Es naco sorber la sopa.
*-Es naquísimo ponerle nombre a su coche o a su computadora.
*-Es naco soplar a la comida caliente “para que se enfríe”.
*-Es naco que tu perro viva en el techo de tu casa.
*-Es naco que los hombres traigan el cabello largo.

Esta palabra se usa por muchos despectivamente para indicar la intolerancia hacia otras personas; cuando algo nos parece de mal gusto decimos “que naco”. La línea que divide el buen gusto del malo es tan flexible que todos podemos incurrir en lo naco siendo incluso una moda, que nos permite usar íconos y costumbres que hasta hace algunos años se consideraban naquísimos, así todos se dicen “wey”, y hasta hay quien trae las últimas de duranguense en el ipod.

La naquez es relativa, siempre nos tocará ser los nacos en alguna ocasión aunque también estarán los que no lo admitan pero lo sean en el anonimato, siempre habrá a quien no les guste tu CD con solo éxitos de K-paz de la sierra o tus fotos ternuritas de gatitos con frases cursis, no hay que preocuparse… siempre se le puede encontrar el lado naco al prójimo.


PARA NO QUEDAR COMO NACO HAY QUE CUIDARSE DE DECIR:
haiga, diferiencia, pior, pecsi, albitro, alevantate, nadien, rejuntalo, confleis, muncho, rempujalo, saludes, hacer del baño, mucha calor, estar guars (star wars), picza o pitza (pizza), ira(mira), manita (amiga), lonche (lunch).

*-Tapar la ventana del coche con una toalla.
*-Sacarse la comida de los dientes con un palillo, frente a los comensales.
*-Quitarse los zapatos en público.
*-Maquillarse en el transporte público
*-Dejarse larga la uña del dedo chiquito.
*-Comprar perfumes en el tianguis.
*-Traer una esclava gruesa de oro o plata.
*-Llamar 'confleis' a todos los cereales.
*-Llamar 'chocomil' a todos los chocolates en polvo.
*-Llamar 'coca' a todos los refrescos.

Algunos acostumbran consumir goma de mascar...pero también manipularla con los dedos o hacer bombas. En su peinado aplican litro y medio de gel a unos mechones de pelo que acostumbran usar sobre la cara. El papá naco que usa camisas de las campañas políticas, generalmente obeso. La chica naca que vive en los tianguis comprando baratijas de 5 pesos para abajo.
Así mismo, el observar cultísimos programas de gran calidad intelectual como NX, 12 Corazones y Ventaneando es de obligación dogmática, junto con la "comedia" del Canal 2. Y el "Realiti Shou" actual.
Para su entretenimiento, el naco busca lecturas constructivas y de alto nivel cultural tales como TV Notas y TV Novelas, revistas policíacas y de nota roja. Así como el Libro Vaquero, ORALEEEE! Es común que el naco no tenga una computadora. Sí llega a tener una computadora, ésta no tiene internet. Algunas laptops que llegan a las manos de los Nacos terminan siendo usadas de tablas para picar la verdura. Los que no tienen computadora, optan por frecuentar el café "interné" más cercano a su domicilio.
Me llamó la atención la nota publicada en el diario español El País en la que anuncian el fin de la clase media a nivel mundial. De acuerdo con ese diario la riqueza de un país se determina por el tamaño de su clase media. Pero en Estados Unidos y Europa esta clase media está desapareciendo y se está empezando a confundir con la clase pobre.

Pasa en todas partes, dice El País. En Alemania, por ejemplo, antes de que empezara la crisis económica mundial la clase media representaba al 54% de la población cuando 8 años antes la clase media era el 62% de los alemanes.

Situaciones similares ocurren en Francia, Grecia, y hasta en Estados Unidos, donde la clase media supuestamente supera al 70% de la población, pero donde el desempleo es cada vez mayor, al grado de que se espera que la crisis en estados como California afecte a las próximas generaciones.

Lo que antes era la clase media en Europa se está convirtiendo en la clase "mileurista", dice El País. Que porque la forman un montón de profesionistas y trabajadores que ganan menos de 1,500 euros al mes. Mil euros = mileurista. La descripción más detallada del mileurista es la siguiente de acuerdo con Carolina Alguacil, a quien cita El País:

"Es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másteres y cursillos (...) que no gana más de mil euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día... A veces es divertido, pero ya cansa".

Pero como esa definición es de hace cuatro años, El País le hace una actualización: "Si hubiera que reescribir ahora esa definición sólo habría que añadir: "El mileurista ha dejado de tener edad. Gana mil euros, no ahorra, vive al día de trabajos esporádicos o de subsidios y, pese a todo, no se rebela."

Esa es la que comienza a vislumbrarse como la nueva clase jodida europea. El "naco" (como llaman despectivamente los ricos a los más fregados) de los países del primer mundo. Si lo que predice El País es cierto, en muy pocos años todos seremos nacos.

En México el equivalente al mileurista es el egresado de alguna licenciatura (de la escuela que sea) con un sueldito de 4 mil pesos al mes. Es decir, 200 euros. ¿Y qué creen? Ese precisamente es el arquetipo del panista aspiracional. El que cree que vivir mal--por lo menos peor que como viven los jodidos en Europa--es ser parte del "México ganador."


¿Qué opción tiene el joven mexicano inclusive con estudios que no tiene empleo ni logra encontrarlo pero que tiene que pagar más del doble de lo que pagaba antes por productos básicos?

Pues la única que le queda: el crimen organizado.

Es decir, México no alcanzará ni siquiera a ser un país de nacos, sino de narcos.

Lo más ofensivo de todo esto es que mientras a México le urge inversión e infraestructura, el gobierno federal panista no hace nada para ahorrar. HTTP://SDPNOTICIAS.COM/SDP/COLUMNA/VICTOR-HERNANDEZ/2009/05/31/410962

viernes, 17 de julio de 2009

4. EL DESTAPE HACIA UNA VIDA POLÍTICA

Vivo al ritmo de mi país
y no puedo permanecer
al margen, quiero estar, quiero ser parte,
quiero presenciar,
caminar codo a codo con él,
quiero oírlo cada vez más,
acunarlo, llevarlo como medalla troquelado en mi pecho
Elena Poniatowska

Sus ideas políticas van más allá de cualquier partido o bandera ideológica, de cualquier color, su máxima es la lucha por la igualdad.
La responsabilidad de “no saber decir que no”
El domingo 3 de abril de 2005, Andrés Manuel López Obrador, a quien apenas conocía y eso por los periódicos, llegó a casa de la escritora a pedirle que colaborara junto con él en la lucha contra el desafuero –una burda maniobra para impedir que contendiera en las elecciones de 2006, opina Poniatowska–.
“Sus escasas visitas hicieron que gente que en la vida había visto tocara a mi puerta y exigiera: Dígale que le dé una casa a mi hijo, Pídale que busque al desobligado de mi marido.
La periodista admite que apoyó a AMLO porque él así se lo pidió: “Tengo un defecto, una enfermedad, me cuesta mucho trabajo, ¡no puedo decir que no!, siempre temo ofender a alguien si le digo que no.
Blanco de ataques y amenazas
Los mil rostros de Poniatowska nos llevan a seguir sus pasos y su incursión en la política de izquierda que la ha hecho blanco de algunos que la señalan y creen que su imagen se derrumba, aunque otros piensan que no pierde su lugar como escritora reconocida en el país.

Durante los meses previos a las elecciones presidenciales de 2006, apoyó en anuncios publicitarios al candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Grabó cápsulas informativas que se transmitieron por radio y televisión donde advierte que son puras mentiras que López Obrador tenga relación con el presidente venezolano Hugo Chávez y que los segundos pisos en vías rápidas del no calumnien, juguemos limpio, fue el mensaje de Poniatowska.

El partido Acción Nacional respondió a esos spots con otro que reproducía aquel mensaje de la escritora. Pero mientras se le escuchaba hablar de las pensiones y de los segundos pisos, se veían las conocidas escenas de René Bejarano y Gustavo Ponce, ex secretario particular y ex tesorero del gobierno de López Obrador, respectivamente, “embolsándose los dólares” y jugando en las Vegas. A quién quieren engañar preguntaba una voz en off que recalcaba: López Obrador es un peligro para México.

Esta última decisión de apoyar al entonces candidato a la presidencia de la República de la Coalición por el Bien de Todos, AMLO, generó controversia en torno a su figura y la hizo víctima de amenazas y ataques verbales.

Asegura que no temió por su integridad física cuando fue blanco de dichas agresiones porque nunca le pegaron. “Nadie me agarró a cachetadas, pero sí me daban tristeza todo los insultos, porque eran en la noche, a las dos o tres de la mañana.

“Uno se despierta con mucho miedo, yo nunca desconecto mi teléfono porque tengo tres hijos y siempre pienso que me pueden necesitar. Me llamaban y me decían: Escritora venme a poner una dedicatoria en mi verga, pinche puta vieja vamos a ir por ti, te vamos a matar puta. Después de escuchar todo eso y más, me costaba mucho trabajo volver a dormir”.

Pero Elenita siempre ha sido una mujer fuerte, basta con recordar las miles de ocasiones que la amenazaron por teléfono después de su libro La noche de Tlatelolco, y no sólo eso, sino que fue vigilada por unos agentes que se estacionaron día y noche frente a su casa, para ver quien entraba y salía.
Y ella con esa ingenuidad que le caracteriza, salía y les llevaba café.

Pero la guerra sucia desatada por parte del Partido Acción Nacional, quien a través de su líder, Manuel Espino, hizo una declaración que provocó mayor indignación en una larga lista de intelectuales.

Textualmente tomado del periódico La Jornada, 11 de abril de 2006 “Esa pobre señora, me da pena, pues empeñó su prestigio en una causa que no vale”. Además presumió ser el responsable directo de esta campaña mediática y cuando la periodista Claudia Herrera Beltrán, del citado periódico, inquirió a Espino alertándole que había varios intelectuales que calificaban de atrocidad el spot del PAN contra Elena y que era una muestra de cómo Acción Nacional desprecia a la inteligencia de este país, obviamente se salió por la tangente, dando la respuesta más estúpida: ¡No sé qué tipo de intelectuales sean!

Elena Poniatowska, que se encontraba en Mérida disfrutando de un descanso de Semana Santa respondió al día siguiente a Manuel Espino, presidente del PAN: “Es un pobre lacayo del poder, y lo que ha hecho a lo largo de su vida es lambisconear a los poderosos. Está más para que lo pobreteen a él que a mí”, pues manifestó que el dirigente panista no tiene ninguna calidad moral y agregó que “apoyar a un candidato siempre es un compromiso y uno se la juega”.

Ese mismo día la respuesta de los intelectuales no se hizo esperar.
Por su parte el periodista Raúl Durán Cárdenas piensa que la literata tiene todo el derecho para participar en la política. “Ella fue siempre de izquierda, no es que haya rechazado la derecha. Entonces es lógico que desemboque en una corriente gubernamental afín a su ideología.
“En este medio el canibalismo es muy feroz, basta y sobra que alguien asome la cabeza para que se la devoren. Elenita está en todo su derecho de escribir, de hacer y decir todo lo que quiera, pero hay gente a la que no les agrada y son los que ahora están incrustados en el poder, les duele ver que una figura de la magnitud de Elena Poniatowska esté del otro bando, lógicamente tienen que provenir ataques, censura y hasta agresiones en su contra. Ella sabe muy bien lo que hace, pues es una persona pensante, inteligente, con conocimiento y muchos contactos.
“Ella ya no necesita trascender más, a su edad ya ha pasado más allá del bien y del mal, ha dejado una constancia escrita de sus entrevistas, ha dejado sus libros, una trayectoria, una personalidad, ha incursionado en el periodismo, en la literatura, en la radio, en la televisión, Elenita ya llegó a los límites que tiene que llegar todo ser humano... ¿Trascender más… a dónde?”, recapitula Durán Cárdenas.

Por su parte la editora de la sección Distrito Federal del periódico El Universal, Martha Ramos comenta: “Elena Poniatowska no debería escribir artículos de política, por haberse pronunciado a favor del partido de izquierda, porque pierde la imparcialidad en sus trabajos periodísticos, y además su imagen ha venido a menos”.

Una princesa de izquierda
Gracias a su ascendencia y debido a sus propias inclinaciones de izquierda, sus conocidos europeos la bautizaron como La Princesse Rouge (la princesa roja).
Instalada en ese tono cromático, Elenita considera que los sectores más favorecidos de México están con Felipe Calderón y que ella siempre estará con los más pobres. “Me he ocupado de las causas que me conmueven porque me enriquecen mucho. ¡No digo que me guste ver sufrir a la gente!, sino que me conmueve el esfuerzo que hacen para salir adelante”.
Puntualiza que se viven tiempos raros con tres presidentes: uno que ya salió, pero sigue opinando, el otro que no habla y se queda quieto y un tercero, el que no fue reconocido por el Tribunal Electoral y que es el que hace las propuestas.
Dentro de este contexto era obligado preguntar a la periodista lo arriesgado de tener un país dividido. A lo que inmediatamente responde: “Es un riesgo que se debe correr porque somos 15 millones de votantes con un proyecto de nación distinto. Hay mucho antagonismo, está muy polarizado.







Periodismo, literatura y política: ¿combinación extrema?

Pocas cosas se pueden decir de Poniatowska que no se sepan ya. La escritora mexicana ha pasado de las crónicas sociales y las entrevistas, a los reportajes del México habitado por los que nada tienen, de los olvidados, de los marginados, de los que sufren.
De la creación literaria a través de los testimonios recogidos de boca de los pisoteados en su desgarradora obra La noche de Tlatelolco, y del primer Premio Nacional de Periodismo entregado a una mujer en este país. Pasó a las filas de la campaña política de Andrés Manuel López.
A ella no le interesa un puesto político, su vida son sus hijos, los libros y sus viajes.
–¿Qué le gusta más… la literatura, el periodismo o la política?
–A mí la política no me gusta, ¡pero sí participar! Me gusta más escribir literatura, pero mi oficio de periodista me ha puesto en la realidad, me ayuda a tener los pies sobre la tierra, pues a veces no los tengo. Leo un periódico con disciplina y me gusta hacer mi trabajo con disciplina. Para mí el periodismo ha sido mi escuela, porque en la escuela de monjas yo rezaba todo el día, me persignaba, me confesaba, era hija de María. Las enseñanzas realmente me las dio la gente.
A pesar de ser considerada la mejor entrevistadora de México y de ser una de las grandes escritoras de nuestros tiempos con una trascendencia internacional, se comporta como la persona más sencilla que en el mundo pueda existir.
Es una mujer transparente que permite que se vea la realidad de la manera que es, sin cortapisas.
“Una vez le dije a Juan Soriano, que era muy sabio, yo quisiera volver a vivir para hacer las cosas mejor. Me contestó –¡No seas!, todo lo volverías a hacer pero más mal, ¡peor!–.
“¡Así me consoló!”.

jueves, 16 de julio de 2009

3. AL COBIJO DE LA LITERATURA


“En cada cumpleaños, mi Mamá nos regalaba un pequeño libro verde,
era La Ilíada, La Odisea y Don Quijote de la Mancha,
pero en versiones para niños”

Elena Poniatowska



“De chica tenía una institutriz que me decía: Cuando usted sepa leer bien se va a querer esconder para andar nomás leyendo, se va ir a meter a los rincones con sus libros. Entonces yo no sabía leer, pero fingía que sí y me sentaba en un rincón con un libro”.

De las crónicas sociales a Lilus Kikus

El oficio de periodista y esa búsqueda por encontrar un después en cada historia hace que Elena vaya más allá de las cuartillas cotidianas que escribe para el periódico y en 1954 publica Lilus Kikus, libro mágico.

Parece que en las narraciones se describe, pero ella asegura que no la reflejan totalmente porque entra el elemento ficción. “Un personaje se construye con uno mismo, pero también con otros rasgos, con elementos que lo han impactado a uno y que en un momento determinado se hacen presentes.

“Cuando escribí el libro no descubrí mi vocación de escritora, porque nunca he pensado en eso, simplemente fue algo que yo empecé a hacer como un trabajo”, que abrió las puertas para una fecunda producción literaria que hoy cuenta con más de 40 títulos, algunos ya clásicos en la literatura mexicana del siglo XX.

En éste camino recorrido Elenita cuenta con un gran número de entrevistas publicadas en el diario que la vio nacer Excélsior, y en el periódico Novedades. Donde retrata a México y a los grandes personajes que pasaron por nuestro país.

Todo empezó un domingo, publicado en 1963, libro que tuvo un gran éxito gracias al dúo Poniatowska - Beltrán, no se concibe la obra si faltase alguno de los dos. Es por ello que 35 años después sorprendieron los comentarios de Alberto Beltrán que en un tiempo fue el acompañante de Elena, sobre la paternidad del libro.

En una entrevista realizada por el periodista Ornelas del Financiero en marzo de 1998, Alberto Beltrán expresa: “Se me ocurrió hacer apuntes en la calle sobre escenas del día de descanso de todo mundo, se las mostré al encargado del suplemento de Novedades, Raúl Puga, y le gustó, le pareció bien mi idea de publicar dibujos sobre lo que hacía la gente los domingos”, pero Puga sugirió que los dibujos llevaran textos.
En ese tiempo Beltrán ilustraba las entrevistas que Elena solía publicar en México en la Cultura, el suplemento cultural de Novedades. La propuesta de Raúl fue cambiar los papeles: ella escribiría los textos que diera cuenta de los dibujos de Beltrán.

En un principio, el dibujante se resistió arguyendo que la periodista no conocía el país y aseguró que algunos de los textos que aparecen en el libro los escribió él, sobre todo los referidos a sitios fuera de la ciudad de México.
“Hoy Elena se niega a reconocerlo, pero si se revisa el Novedades podrán distinguirse los textos que yo escribí y los que son de ella, ya que no siempre me acompañaba”.
¿Por qué cuando el periodista Ornelas le preguntó si podía precisarlo, evadió a la pregunta diciendo que no los guardaba en la memoria y nunca entregó nada como prueba fehaciente?
La realidad estriba en que Elenita jamás le negó el crédito, incluso ella quería que su nombre viniera después del de Beltrán. En la primera edición del Fondo de Cultura Económica y en la reedición de la editorial Océano, porque los dos habían colaborado.

La escritora de talla internacional, Elena Poniatowska, no necesita colgarse de nada ni de nadie. Basta con observar su novela Hasta no verte Jesús mío que es trascendental de la literatura mexicana, la cual le abrió las puertas de par en par y la tiñó de guirnaldas.

Elena, que se destaca por su inquietud, incursiona como maestra en el taller de literatura en San Ángel, y una de sus alumnas le dijo que Gabriela Brimmer quería conocerla, a lo que la escritora accedió visitándola un día en su casa y se encontró con una mujer en silla de ruedas con parálisis cerebral, que con el pie izquierdo, siempre descalzo, aprendió a señalar en un tablero colocado a los pies de su silla de rueda las letras del alfabeto y así formar palabras.

Meses después Sari, la madre de Gaby, llamó a Elena para que fuera de nueva cuenta a su casa. La escritora sostuvo tres largas entrevistas con la madre, Sari Brimmer; la nana, Florencia Sánchez Morales, y la propia Gaby. Así nació el libro de Gaby Brimmer en 1979. A los veinte días de su lanzamiento se vendieron ocho mil ejemplares.

A raíz del éxito de la obra, Luis Mandoki se interesó en llevarlo a la pantalla grande. “Lo puse en contacto con Gaby, pero Mandoki me eliminó por completo. En la película jamás me dieron crédito. Es el hombre más deshonesto y tramposo que he encontrado en la vida”, le comenta a Michael Schuessler, autor de Elenísima.

En entrevista con Juan Antonio de la Riva, director de cine, éste mencionó que es válido que Luis Mandoki tomara el testimonio directo de Gaby Brimmer poniendo al filo de lo que podría ser plagio por tomar la idea a consecuencia del éxito del libro escrito por Poniatowska.

“Pero no supe si Elena demandó. Si no lo hizo fue porque no hubo plagio. Yo estuve en la premier de la película y recuerdo que entre los invitados estaba Poniatowska y Mandoki sí le dio el reconocimiento en público. Lo que no recuerdo es si en los créditos de la película aparece o no”.

Pero el problema está en que “Mandoki filmó Gaby una historia verdadera, y el título resulta una falacia, porque se enteró de la vida de Gaby mediante el libro y la mayor parte de las escenas están tomadas directamente de éste. Era difícil que Gaby se inventara otra biografía”, se lee en la página electrónica http://www.sepiensa.org.mx/contenidos/gbrimmer/gbrimeer.htm

Lo que sí es un hecho es que Brimmer hubiera pasado desapercibida si la escritora Elena Poniatowska no publica el libro. Ya que de la noche a la mañana Gaby tuvo un éxito espectacular. Muerta a los 52 años de un paro cardiaco, Gaby conoció la gloria, primero con un libro autobiográfico, Gaby Brimmer, que publicó editorial Grijalbo, y luego con la versión fílmica de este libro realizada en Hollywood, en 1987.

La noche de Tlatelolco… Fuerza expresiva de la memoria

Mi primer encuentro con Poniatowska fue, cuando era estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades y fue a través de su libro La noche de Tlatelolco, obra que reconstruye con entrevistas y testimonios la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968 donde mueren más de 300 estudiantes en la Plaza de las Tres culturas, en Tlatelolco, como fuera conocida en el mundo entero.

En letras, retrata el movimiento político y social definido por ella como una masa sin cabezas aparentes que logrará la más grande movilización independiente de la historia contemporánea de México: el movimiento más extraordinario después de la Revolución mexicana. Pasa así de escritora a abogada de las historias.

El 2 de octubre Elena se llenó de indignación, pues no creía que algo tan espantoso hubiera sucedido. Se enteró por la noche cuando fueron a verla María Alicia Martínez y su amiga Mercedes Olivera. Le contaron que había sangre en los edificios, que estaban perforados los elevadores con balas de ametralladora, que los vidrios de los comercios estaban destrozados. Aquello que le contaron le pareció absurdo. Su hijo Felipe tenía cuatro meses de nacido y ella todavía lo amamantaba.

Al día siguiente, la escritora se dirigió al lugar de los hechos y sintió la obligación moral de evidenciar las cosas, “A las siete de la mañana fui a Tlatelolco. No había agua, no había luz y los soldados hacían cola frente a los teléfonos. Entre las ruinas prehispánicas vi zapatos.

“Empecé a recoger los testimonios. Todo lo que me dijeron María Alicia y Mercedes Olivera lo escribí a máquina. Al día siguiente busqué a Oriana Fallaci, la periodista italiana, en el Hospital francés –quien en un principio fue trasladada al Hospital Rubén Leñero y se negó a prestar su declaración hasta que no tuviera conocimiento su embajada–. La vi en una silla de ruedas, no tenía mayores heridas porque salió a los dos días del hospital y tomó un vuelo a Acapulco. Llamaba al parlamento italiano para pedir que no viniera la delegación de ese país a las Olimpiadas en rechazo al gobierno de México.

“Decía que había sido corresponsal de guerra en Vietnam y que por lo menos sonaba una sirena antes de que empezaran los bombardeos o los disparos, que la gente se podía guarecer en un refugio, y que esa noche había visto que los soldados dispararon sobre una población. Además estaban en una plaza cerrada, fue una trampa, no podían salir. Llevé mi entrevista a Novedades y la rechazaron porque había la orden de no publicar una sola nota” relata Poniatowska en su libro La noche de Tlatelolco.

En los diarios, la información se redujo a lo mínimo, hay célebres cabezas de ocho columnas el 3 de octubre “Una minoría sectaria pretendió desviar el rumbo de la Revolución mexicana”, el conjunto de hechos se califica de “subversión”, los agentes judiciales decomisan fotos en los periódicos y películas en los noticieros de televisión, el clima es de tensión y sobresalto.

El primer manifiesto de protesta por la matanza del 2 de octubre por parte de la Asamblea de Intelectuales y Artistas se publicó el 5 de octubre en Excélsior y las tres personas que lo llevan al periódico fueron Juan García Ponce, Nancy Cárdenas y Héctor Valdés, a quienes detienen unas horas después, según lo dio a conocer Carlos Monsiváis, “A veinte años de La noche de Tlatelolco”, en la revista La Jornada semanal, el 13 de octubre de 1991.

La experiencia de la matanza de los estudiantes tuvo un fuerte impacto en la vida de la escritora. Al grado de expresar que después de Tlatelolco todos nos hicimos viejos.
En La noche de Tlatelolco se puede ver la más cruda denuncia de la represión gubernamental narrada a través de sus páginas. Ese conjunto de voces, ecos, reacciones y la conversación del enfrentamiento político en 745 testimonios.

El libro entró en prensa una semana antes de que saliera de la presidencia Gustavo Díaz Ordaz. Fue publicado cuando todos los diarios se negaban a difundir lo ocurrido en la matanza estudiantil. La reacción del poder fue en contra de la escritora. La noche de Tlatelolco es uno de los libros que permitieron precisamente que el 2 de octubre no se olvidara. El libro no recibió publicidad y la única reseña la realizó José Emilio Pacheco, quien conocía bien el manuscrito del libro y ayudó a Elena a corregirlo. Salió tres años después de los violentos acontecimientos.

De la época del presidente Díaz Ordaz se conocen repetidas represiones contra periodistas y publicaciones. Supuestamente PIPSA también redujo o negó el suministro de papel. Es por ello que en la entrevista con Raúl Durán Cárdenas secretario de redacción en esa época del periódico Novedades manifestó en repetidas ocasiones la escasez del papel y que por ello le recortaban su material periodístico a Elena o en el mejor de los casos lo sacaban en dos o tres series. Después de que Excélsior ejerciera su crítica contra la masacre de Tlatelolco, en 1969 se cometió un atentado dinamitero contra el edificio del periódico. El gobierno adjudicó el ataque a la izquierda.

En 1971 el entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez le otorgó el premio Xavier Villaurrutia por su libro, y ella lo rechazó mediante una carta que se publicó censurada en Excélsior preguntando: ¿Quién va a premiar a los muertos…? Que no era un libro para festejar sino de denuncia.
“El gobierno ya tenía la costumbre de asumirlo todo, para restarle importancia. Francisco Zendejas me habló al día siguiente diciéndome que no me lo daban por La noche de Tlatelolco, sino por Hasta no verte Jesús mío. Cuando días antes Fausto Zapata, secretario particular de Echeverría me manifestó que estaba encantado por el premio que se me otorgaba”, recuerda indignada.

A partir de ahí fue muy criticada por las fuerzas del poder, porque ella todavía tenía la nacionalidad francesa y le decían que cómo alguien extranjero se atrevía a hablar del movimiento, que no tenía derechos. Razón de sobra para que se nacionalizara, aunque ya había adoptado la identidad mexicana. Por eso se siente agredida ante las críticas. “Yo trabajé en México e hice todo lo que había qué hacer y nunca pensé si era mexicana o francesa.

“Un día recibí una llamada de gobernación diciéndome que recordara que era extranjera y poseedora de una forma FM 2, tuve el pasaporte francés hasta 1969 ó 1970. Cuando le dije a Guillermo que me estaban echando la viga me preguntó, ¿qué pasaporte tienes? le dije que era francés, al día siguiente me llevó con Gabino Fraga, secretario de Relaciones Exteriores, quien me nacionalizó y nos dijo a mi marido y a mí que era un orgullo que yo fuera mexicana.

Orgullosa de ello, a más de dos décadas de su nacionalización, repite sonriente: “Pienso que si la madre diera la nacionalidad de todos modos yo sería mexicana porque mi apellido materno es Amor”.

La noche de Tlatelolco es uno de esos fenómenos insólitos: un hecho cultural y literario que se convierte en fenómeno político, apunta el escritor Carlos Monsiváis, en La Jornada semanal: “La noche en 20 años son mínimos en razón de la importancia que le atribuyo. Pero ningún otro de los libros mexicanos del siglo XX, que considero fundamentales, ha tenido mejor suerte a no ser que se vuelva libro de texto. Hoy es notoria la sabiduría de Poniatowska al organizar sus materiales, al fragmentar, al elegir testimonios directos y emotivos, al prescindir en lo posible del rollo”.

Por su parte, José Agustín comenta: “La noche de Tlatelolco siempre me pareció admirable por su condición literaria y artística. El libro trasciende su propia naturaleza y actúa como gran arte literario, ya que impacta en lo más profundo del lector, conmueve los sentimientos, además de que documenta los hechos del movimiento estudiantil de 1968 y su contexto global”. La Jornada semanal, 13 de octubre de 1991.

En esa misma publicación Elena con ese toque de generosidad, hace público su agradecimiento a uno de los líderes del movimiento del 68. “El libro lo comparto con Raúl Álvarez Garín, sin quien La noche de Tlatelolco hubiera sido imposible, ya que él citó en su celda a los informantes Roberto Escudero, José Agustín, Hugo Hiriart, Hernán Lara Zavala y Graciela Gliemo, quienes han dado muchas batallas no sólo políticas, sino en contra de sus demonios interiores que son las más duras”.

A 29 años del éxito de La noche de Tlatelolco un grito a destiempo se escuchó en 1997, cuando llegó a manos del líder estudiantil de 1968, Luis González de Alba, el libro La presidencia imperial, de Enrique Krauze. En él se argumenta que cuando empezó a leer algunas citas pensó que habían sido tomadas de su relato de Los días y los años y al remitirse al párrafo de su libro se dio cuenta que algunas habían sido cambiadas y que éstas habían sido tomadas del libro de Poniatowska.

González de Alba cita en la revista Nexos: “Elena me ayudó a sacar de Lecumberri el manuscrito terminado de Los días y los años. A mediados de 1970, Elena iba a la cárcel para realizar las entrevistas que luego emplearía para escribir La noche de Tlatelolco. A las pocas semanas recibí de Elena la solicitud para permitirle emplear elementos de mi relato.

“Por supuesto accedí con gusto. Mi libro no tuvo buen arranque en ventas, además la mezcla de mi relato, años de conversaciones entre presos aburridos, no era lo que el lector deseaba. Elena concluyó una obra espléndida, a muchas voces y con un llamativo título. La escritora me lo hizo llegar a la cárcel, donde corría mi tercer año de prisión, con una generosa dedicatoria que cubre dos páginas de texto y flores dibujadas con plumón morado”.

Las preguntas quedan en el aire… ¿Por qué esperó 27 años?, si él mismo da fe que el libro de La noche de Tlatelolco llegó a sus manos y lo leyó. ¡No objetó absolutamente nada! Además su libro Los días y los años, como él lo cita en su columna semanal en el diario La Jornada La ciencia en la calle, el lunes 13 de octubre de 1997, “salió poco antes que el de Elena”. Ese libro fue precisamente reconocido como el mejor de los que se escribieron en alusión al movimiento de 1968. Siendo galardonado con el Premio Xavier Villaurrutia, ¡Y tampoco dijo nada! Premio que como sabemos fue rechazado por la periodista.
Por otro lado, Miguel de la Vega, en la revista Proceso, 2 de noviembre de 1991, cita parte de la entrevista sobre el origen de La noche de Tlatelolco que Esteban Ascencio hizo a Poniatowska y que inclusive daría como fruto la obra Me lo dijo Elena Poniatowska.

“El libro de La noche de Tlatelolco lo empecé a finales de 1968 y durante 1969. Los domingos iba a Lecumberri, los barrotes se le encajaban a uno. Gracias a Raúl Álvarez Garín que los reunía en su celda pude platicar con muchos de los participantes del movimiento estudiantil de 1968. Raúl era un líder que todos estimaban, lo que el decía se hacía.

“La noche de Tlatelolco le debe todo. Si él dice a los demás: “No hablen con Elena”, simplemente no hay libro. Por lo general, los domingos los presos me apuntaban en la lista de Gilberto Guevara Niebla, cuya familia estaba en el norte. Alguna vez también en la de Raúl. Si no, imposible entrar. Luis González de Alba había escrito una novela excelente.

“Como era domingo y llegaban sus visitas, los estudiantes entraban y salían de la celda de Raúl y les pedí que me escribieran sus vivencias: así lo hicieron, me las hacían llegar a través de Carlos Fernández y Carmen Merino. Después los líderes ya no escribieron nada, quizá por desesperación, porque se hartaron o porque salieron a Chile. El que sí escribía mucho, porque tenía madera de escritor y su relato es impresionante por vivido y por auténtico, fue Luis González de Alba. A base de testimonios y entrevistas armé, a muchas voces, La noche de Tlatelolco. Cuando lo hice nadie, salvo las madres de los muchachos, querían dar su nombre. “Sí le cuento, pero cámbieme de nombre”. Por supuesto que nadie quería volver al Campo Militar Número Uno”.

A un día del tercer aniversario de la masacre de Tlatelolco, la corresponsal Elsa Arana Freire, dio a conocer una entrevista para la revista 7 Días titulada “Elena Poniatowska y la matanza de Tlatelolco”, en la cual narra la historia del libro.
“Yo había pensado hacer sólo un relato sobre La noche de Tlatelolco. Pero después me dije que esa noche no se explica si no se conoce la existencia del movimiento. El resultado fue un libro que se dividió en dos partes: la primera, Ganar la calle, con testimonios de muchachos encarcelados y de otros fuera de la cárcel cuyos nombres cambié, y la segunda, La noche misma de la masacre que es la más dramática, donde hay testimonios de periodistas y de otras personas. Así se hizo el libro como un collage.

“Casi toda la gente me respondía en idéntica forma: llegamos a las 17:30 hrs., salió una luz de bengala verde de un helicóptero, entonces entró el ejército. Acorraló a toda la gente con un movimiento de pinzas… Todo mundo exponía lo mismo y yo me dije, si lo repito cien veces agoto el relato. Entonces decidí escoger lo más emocionante o lo más significativo de cada testimonio. Por eso digo que mi libro es una especie de collage, de montaje que salió al ver la cantidad de hojas con repeticiones”.

En otro momento de la entrevista le inquieren a la escritora: ¿los testimonios que aparecen ahí han sido armados, modificados? A lo que ella responde: “muchos de ellos sí, porque eran largos y repetitivos, algunos hasta insólitos. La gente al contar los hechos no calculaba el tiempo, la hora, ni las distancias. También relataron hechos que nunca se han comprobado, como que en Tlatelolco hubo cuerpos y cadáveres cremados, cuerpos en los basureros. La masacre fue completamente desproporcionada”.

En 1968 México era una nación de secretos y mentiras, donde los rumores desvirtuaban a los hechos, la propaganda se enmascaraba como noticia y los funcionarios no le rendían cuentas a nadie. Como consecuencia, no se tiene una versión oficial, ni una extraoficial que pueda explicar sus persistentes misterios, concluía Kate Doyle en Proceso el primero de octubre de 2006.

Si el libro La noche de Tlatelolco hubiera sido escrito el día que González de Alba hizo la “aclaración” y exigió su crédito se aceptaría, pero como se mencionó antes, México en 1968 y durante el periodo de la Guerra sucia, era un país sin libertades y lleno de secretos, por eso Elena tuvo que utilizar el recurso de la técnica de la entrevista, cambiando nombres en sus relatos de La noche… para evitar la represión por parte del gobierno.

La situación de entonces a la fecha ha cambiado mucho y con el paso de los años es muy fácil exigir y pedir créditos a destiempo, pero ni la demanda ganada por parte de González de Alba podrá quitarle a Elena el honor y el crédito de haber escrito el que es considerado hasta el momento el mejor libro acerca de los eventos ocurridos aquel 2 de octubre de 1968.

En 1968 muere Jan, su hermano menor, en un accidente automovilístico en la carretera de Querétaro iba rumbo a una hacienda de la familia en Tequisquiapan. Fue algo sumamente doloroso para Elenita, ya que lo quería mucho. A partir de esa fecha en cada uno de sus libros inscribe a la memoria de Jan 1947–1968.

“Cuando escribí la dedicatoria: A Jan y a todos los que murieron en 1968, se creó una confusión porque mucha gente creyó que yo había hecho el libro porque Jan había muerto en los acontecimientos de Tlatelolco. Él sí fue parte del movimiento estudiantil y una vez me contó que había ido a Palacio Nacional a pintar graffiti y había participado en alguna marcha, pero no murió el 2 de octubre, sino después, el 8 de diciembre en Calpilalpan.

“Un camión embistió el automóvil que manejaba, por desgracia murió a los 21 años, fue una tragedia para toda la familia, pero sobre todo para mi madre”.
En su casa conserva varias fotografías donde está su hermano Jan y unos jazmines perfuman su memoria.

En 1979, murió el padre de la escritora desmoronado por la muerte de su hijo, la que nunca pudo superar. Por su parte, la madre de Elena siempre sufrió en silencio por la pérdida de su único hijo varón.
Elenita se ha caracterizado por ser una mujer reservada que nunca habla de amores, al único que recuerda con mucho cariño y admiración es al doctor Guillermo Haro, quien murió el 27 de abril de 1988.

“Pocos días antes de que mi madre muriera yo le conté que había ganado el premio Alfaguara. Entonces ella me dijo: Qué bueno, así ahora ya no vas a escribir. Para ella, eso era como una maldición”, comenta con Angélica Abelleyra en la entrevista “Elena Poniatowska: el eterno por qué”.

Poniatowska se mueve con discreción y modestia acometida por una crítica: “Soy excesivamente crítica y tiendo a ser acerba o amarga ¡no me perdono nada!”. De ahí que el carácter y la educación de la escritora no le permiten asomarse a su interior y ver ese lado bueno que siempre le reconocen los que han compartido con ella.

“Me cuesta hablar de mi persona, me quedo en lo anecdótico, me invade un temblor interno, me excito, es un examen…”, un examen que no está dispuesta a presentar.